Creencias sobre el clima y el tiempo
Estas son algunas creencias o ideas acerca del modo como el estado del tiempo y el clima afectan nuestra vida ordinaria. Algunas de estas ideas son acertadas; otras son extrañamente erróneas. A continuación se enumeran varias creencias comunes y se expone lo que con respecto a ellas dicen ciertos hombres científicos llamados climatólogos médicos.
Todos nos ponemos más irritables cuando se acerca una tempestad.
Cierto. Tanto la gente como los animales se ponen rebeldes, indiferentes y díscolos antes de las tempestades. Además, dicen los climatólogos, nuestra eficiencia decae cuando el barómetro baja. Los pasajeros de ómnibus y tranvías dejan en sus asientos muchísimos más objetos olvidados, y los accidentes industriales y de tránsito aumentan enormemente.La caída de la presión barométrica produce malos efectos aun en la salud física y a veces causa el empeoramiento de personas gravemente enfermas. Los dolores de cabeza y los desmayos aumentan, y a menudo hay un número excepcional de casos de apendicitis aguda.
Somos más activos y capaces en tiempo frío que en tiempo caluroso.
Falso. Únicamente porque casi todos andamos y nos movemos más aprisa cuando hace frío, para entrar en calor, nos parece que disponemos de más fuerzas y somos más capaces; pero no hay tal. La capacidad corporal disminuye a medida que aumentan la combustión y el consumo de la energía interna. En tiempo frío gastamos más energía en cualquier clase de trabajo que en tiempo caluroso o templado.

Los inviernos moderados no son saludables.
Falso. A pesar del viejo adagio de que “invierno suave, cementerio grave” los estudios hechos por juntas municipales en países donde hay estaciones demuestran que cuando afloja el rigor del invierno disminuyen muy notablemente las enfermedades den esa estación. Los inviernos que realmente llenan los cementerios son aquellos en que ocurren muchos cambios bruscos.
Las muchachas llegan a la pubertad más temprano en los climas tropicales.
Falso. Por término medio, las muchachas de los climas tropicales salen de la niñez a los 14 ó 15 años de edad y llegan a la fecundidad a los 18. El agotador calor continúo retarda ambos procesos. Pero en los estimulantes climas templados la niñez de las muchachas termina al final de los 12 años y la fecundidad principia como a los 15.
El llamado “mal de primavera” es imaginario.
Falso. En los países de estaciones fijas casi todo el mundo ha tenido este mal, caracterizado por apatía, desfallecimiento y sueño. Los fisiólogos dicen que el mal de primavera es un desorden muy real. Para adaptarse a la subida de temperatura que ocurre después del invierno, el organismo tiene que hacer grandes esfuerzos a fin de desprenderse de parte del calor que necesitaba en esa estación. Estos esfuerzos causan pérdida de vitalidad.
Los nenes se orinan con más frecuencia en tiempo húmedo que en tiempo seco. Cierto. Hay algo en el tiempo lluvioso o húmedo que estimula esta función del organismo del nene, pero nadie sabe qué es. Las ventas de pañales en este periodo son mayores en tiempo de lluvia. El negocio llega por lo común a su culminación durante el equinoccio de otoño.
Los niños son más díscolos en tiempo seco que en tiempo húmedo.
Cierto. Se ha observado, por ejemplo, que en muchas escuelas las dificultades de disciplina se hacen varias veces mayores cuando la humedad de la atmósfera disminuye. Este cambio cansa una pérdida general de dominio sobre sí mismo. Los adultos también se muestran rebeldes en tiempo muy seco.
Las personas flacas son más sensibles al tiempo que las gordas.
Cierto. Esto no se aplica a los calores excesivos, que la gente flaca soporta mucho mejor que la gorda. En todas las demás épocas del año sucede lo contrario. Los flacos acumulan menos calcio, grasas y agua, y no están suficientemente abastecidos para amortiguar los efectos perturbadores de los cambios bruscos del tiempo.
Todos trabajamos mejor cuando hace buen tiempo.
Falso. Sin duda un día despejado y bonito nos inspira, pero no parece que nos estimule a trabajar. Varios estudios que se han hecho demuestran que hacemos más en los días desabridos que en los amenos, por mucho que nos quejemos de aquéllos. La mujer que quiera que su marido haga algún trabajo en la casa debe escoger para ello un día húmedo y desapacible.
Las tempestades son estimulantes.
Cierto. Esto se debe al concomitante descenso de temperatura. Uno se siente animado y enérgico, trabaja con mayor tesón y se concentra más en lo que hace. Según los climatólogos expertos, éste es el tiempo más propicio para el trabajo creador.
Imagen de la galeria de zwigmar.
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Todos nos ponemos más irritables cuando se acerca una tempestad.
Cierto. Tanto la gente como los animales se ponen rebeldes, indiferentes y díscolos antes de las tempestades. Además, dicen los climatólogos, nuestra eficiencia decae cuando el barómetro baja. Los pasajeros de ómnibus y tranvías dejan en sus asientos muchísimos más objetos olvidados, y los accidentes industriales y de tránsito aumentan enormemente.La caída de la presión barométrica produce malos efectos aun en la salud física y a veces causa el empeoramiento de personas gravemente enfermas. Los dolores de cabeza y los desmayos aumentan, y a menudo hay un número excepcional de casos de apendicitis aguda.
Somos más activos y capaces en tiempo frío que en tiempo caluroso.
Falso. Únicamente porque casi todos andamos y nos movemos más aprisa cuando hace frío, para entrar en calor, nos parece que disponemos de más fuerzas y somos más capaces; pero no hay tal. La capacidad corporal disminuye a medida que aumentan la combustión y el consumo de la energía interna. En tiempo frío gastamos más energía en cualquier clase de trabajo que en tiempo caluroso o templado.

Los inviernos moderados no son saludables.
Falso. A pesar del viejo adagio de que “invierno suave, cementerio grave” los estudios hechos por juntas municipales en países donde hay estaciones demuestran que cuando afloja el rigor del invierno disminuyen muy notablemente las enfermedades den esa estación. Los inviernos que realmente llenan los cementerios son aquellos en que ocurren muchos cambios bruscos.
Las muchachas llegan a la pubertad más temprano en los climas tropicales.
Falso. Por término medio, las muchachas de los climas tropicales salen de la niñez a los 14 ó 15 años de edad y llegan a la fecundidad a los 18. El agotador calor continúo retarda ambos procesos. Pero en los estimulantes climas templados la niñez de las muchachas termina al final de los 12 años y la fecundidad principia como a los 15.
El llamado “mal de primavera” es imaginario.
Falso. En los países de estaciones fijas casi todo el mundo ha tenido este mal, caracterizado por apatía, desfallecimiento y sueño. Los fisiólogos dicen que el mal de primavera es un desorden muy real. Para adaptarse a la subida de temperatura que ocurre después del invierno, el organismo tiene que hacer grandes esfuerzos a fin de desprenderse de parte del calor que necesitaba en esa estación. Estos esfuerzos causan pérdida de vitalidad.
Los nenes se orinan con más frecuencia en tiempo húmedo que en tiempo seco. Cierto. Hay algo en el tiempo lluvioso o húmedo que estimula esta función del organismo del nene, pero nadie sabe qué es. Las ventas de pañales en este periodo son mayores en tiempo de lluvia. El negocio llega por lo común a su culminación durante el equinoccio de otoño.
Los niños son más díscolos en tiempo seco que en tiempo húmedo.
Cierto. Se ha observado, por ejemplo, que en muchas escuelas las dificultades de disciplina se hacen varias veces mayores cuando la humedad de la atmósfera disminuye. Este cambio cansa una pérdida general de dominio sobre sí mismo. Los adultos también se muestran rebeldes en tiempo muy seco.
Las personas flacas son más sensibles al tiempo que las gordas.
Cierto. Esto no se aplica a los calores excesivos, que la gente flaca soporta mucho mejor que la gorda. En todas las demás épocas del año sucede lo contrario. Los flacos acumulan menos calcio, grasas y agua, y no están suficientemente abastecidos para amortiguar los efectos perturbadores de los cambios bruscos del tiempo.
Todos trabajamos mejor cuando hace buen tiempo.
Falso. Sin duda un día despejado y bonito nos inspira, pero no parece que nos estimule a trabajar. Varios estudios que se han hecho demuestran que hacemos más en los días desabridos que en los amenos, por mucho que nos quejemos de aquéllos. La mujer que quiera que su marido haga algún trabajo en la casa debe escoger para ello un día húmedo y desapacible.
Las tempestades son estimulantes.
Cierto. Esto se debe al concomitante descenso de temperatura. Uno se siente animado y enérgico, trabaja con mayor tesón y se concentra más en lo que hace. Según los climatólogos expertos, éste es el tiempo más propicio para el trabajo creador.
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